(Cadaver Exquisito escrito a medianoche de algún día de agosto por: Emilio Millán, Fermín Valenzuela, Bruno Lombardi, Enzo Lombardi e Ireri Mejía.)
Vapor. Agua se disuelve en el aire. Calor como el aliento húmedo del amor. Rápido sube. Sube y trepa por las corrientes de un rio de viento que desemboca en un mar de nubes. La bañera llena, yo medio dormido, la chora apagándose.
El cielo empezó a cerrarse, el sol a esconderse y mis ojos se cerraron. La distancia entre mis párpados y mis ojos se agrandó, me comió. Adentro de mis párpados todo es posible y nada es visible, ¿cómo podría explicar con palabras la nebulosa del mundo cuando desaparece?
Creo que tienes que encontrar las palabras precisas... pero creo que sí se puede, si algo existe significa que puede ser reproducible. Sea como sea, la duda que me acecha no es acerca del mundo que desaparece, sino del mundo que nace.
Y entonces, lenta y naturalmente, como si crecieran hacia dentro, nos fuimos desdibujando y la verdad y la mentira dejaron de tener sentido. La tranquilidad de no tener futuro nos dio el sentido. Ahí encontramos la realidad, lo cierto... todo es fin.
¿y qué sigue aquí? ¿el último discurso que dé registro a nuestra partida? "te espero siempre mi amor..." Aquí no hay nada, quizá el inicio de algo que nunca comenzó. Como nuestra historia, ¿recuerdas?