martes, 4 de junio de 2019

Los espontáneos ya no son como antes.

Los espontáneos ya no son como antes.
 .
Siempre he sido fan de los espontáneos que brincan a la cancha de fútbol encuerados, manifestándose por algo o no más por joder. Se me hace algo de un chingo de valor que con solo su presencia en el lugar adecuado le puedan echar a perder la fiesta a CIENTOS DE MILES DE PERSONAS. Le caga el juego a los 22 jugadores, a los 3 árbitros, a los dt's, a la banca, a los recoge balones, al público en el estadio, y a la gente que lo ve por la tele o internet, aumentando la cifra de víctimas astronómicamente.
Pero vaya, el fútbol está tan prostituido que hasta el espontáneo que interrumpe el juego se ha convertido en un lugar publicitario. En la final de la Champions League una modelo rusa de nombre Kinsey Wolansky se metió al partido publicitando una página para adultos. La sacaron pero la publicidad estaba hecha.
ApexMarketing Group estima que la movida generó cerca de 4 millones de dólares por una aparición de menos de 30 segundos.
En fin... mis favoritos para esta tarea siempre serán los perros, porque quién sabe cómo diablos llegaron hasta la cancha, y les vale madre todo, el dinero, el partido, la gente, todo, menos el juego. A final de cuentas tienen más presente el espíritu del fútbol que todos los implicados.